sábado, 14 de septiembre de 2013

LEONOR DE AQUITANIA

Cuando miro atrás y contemplo mi larga y tempestuosa vida, me doy cuenta de que gran parte de lo que me ha sucedido –mis triunfos y casi todos mis infortunios- se debe a mis apasionadas relaciones con los hombres. Yo era una mujer que se consideraba igual que ellos –y en muchos aspectos, superior- pero parecía depender de ellos, al mismo tiempo que procuraba ser la parte dominante, actitud que no podía dar como resultado una existencia armoniosa”.
Así comienza el libro “Las Cortes del Amor” de Jean Plaidy (seudónimo de la escritora británica Victoria Holt) y que relata la vida de Leonor de Aquitania a modo de autobiografía, en primera persona.
Este párrafo introductorio podría ser un resumen perfecto de lo que fue su vida. Sin embargo, mucha gente se preguntará quién fue esta mujer. Quizá el nombre de Ricardo Corazón de León sea más conocido. Pues bien, Ricardo fue hijo de Leonor de Aquitania; fue, de hecho, el hijo favorito. 
Leonor de Aquitania (en francés Aliénor d'Aquitaine o Éléonor de Guyenne y en inglés Eleanor of Aquitaine) nació en Poitiers en el año 1122. Hay fuentes que dicen que nació en 1120 y otras que nació en 1124; en definitiva, nació a principios del siglo XII, en plena Edad Media europea. Una época convulsa, de constantes rivalidades por obtener territorios y donde la conspiración y las alianzas (generalmente mediante matrimonios entre herederos de cualquier edad) estaban a la orden del día. Fue reina de Francia y reina de Inglaterra, y tres de sus hijos fueron reyes: Ricardo Corazón de León, Juan Sin Tierra y Leonor (casada con Alfonso VIII de Castilla).
Pero para conocer a Leonor de Aquitania, más allá de fechas y hechos históricos, es necesario conocer el ambiente en el que nació y vivió hasta su primer matrimonio; y al que regresó cuando su segundo matrimonio se desmoronó. Aquitania era un inmenso ducado situado al suroeste de la actual Francia, a quien rendía vasallaje, lo que significaba que existía un vínculo de dependencia y fidelidad entre ambos territorios y que se traducía en el pago de tributos del vasallo al señor. Las tierras de Aquitania se extendían desde el río Loira hasta los Pirineos, comprendiendo los territorios de Poitou, La Marca, Auvernia, Périgord, Agenais y Gascuña.
El abuelo de Leonor, Guillermo IX de Aquitania, cuyo sobrenombre era El Trovador, era conocido por ser poeta, rey de trovadores, aventurero y libertino. En su corte predominaba la buena comida, el buen vino y la cultura. Se organizaban veladas en las que participaban acróbatas venidos de todas partes y juglares que cantaban las alabanzas del amor cortés, algo que estaba muy de moda en aquella época. Se hacían veladas de poesía, sobre todo caballeresca, relatando aventuras de uno y otro héroe. Todo este ambiente de cultura y cortesía influyó en la personalidad de la duquesa de Aquitania que, durante toda su vida, promovió las artes y la cultura allá donde vivió.
Quizás fuera debido también a que tuvo una educación más propia de un varón que de una mujer, teniendo en cuenta que hablamos del siglo XII. Su padre, Guillermo X, la instruyó en el arte de leer y escribir (en latín y en su lengua vernácula, el occitano, la “langue d’Oc”), la cetrería, la caza e, incluso, la estrategia militar. También se encargó de que Aquitania solo pudiera ser heredada por sus descendientes directos y que nunca pasase a manos del cónyuge, por lo que la heredera del ducado siempre tendría el poder de sus tierras.
Cuando tenía unos quince años, la casaron con Luis, el que sería el futuro rey Luis VII de Francia, que tenía un año más que ella. Luis no era el primogénito y estaba predestinado al clero, pero la muerte de su hermano lo llevó al trono. Parece ser que Luis VII fue muy devoto durante toda su vida, observando estrictamente los preceptos cristianos establecidos en la época. Todo lo contrario a Leonor que, acostumbrada a vivir un ambiente cortesano liberal, encontró la corte francesa fría y austera; un lugar aburrido y conservador donde no había trovadores ni poesía ni veladas distendidas. Sus intentos por llevar un poco de la cultura provenzal, de copiar el ambiente del que venía, fueron tachados de escandalosos. Llenó la corte con juglares, música, en un intento de proteger y ayudar a la poesía trovadoresca, tal como habían hecho su padre y su abuelo antes que ella.
Pero no solo se dedicó a celebrar veladas y a divertirse. También gobernó personalmente sus territorios; nunca los dejó en manos de sus esposos ni delegó el gobierno en asesores. Nunca se amedrentó a la hora de resolver asuntos políticos, económicos o militares. Era, lo que podría llamarse, una mujer de armas tomar.
El matrimonio con Luis VII nunca fue feliz. Tardaron ocho años en tener descendencia y fue una mujer la que nació, María, que se convertiría en condesa de Champaña. Las desavenencias se hicieron evidentes cuando Leonor apoyó a su hermana Petronila, que se casó con Raúl de Vermandois, primo del rey y ya casado, por lo que se consideraba bígamo. Surgieron conflictos diplomáticos entre Francia y el Vaticano, se produjo una revuelta y una tragedia: hombres de Leonor quemaron una iglesia con gente dentro. Para obtener el perdón de Dios y acallar la conciencia, Luis VII, aconsejado por Bernardo de Claraval, gestó la Segunda Cruzada.
Fue ésta una ocasión idónea, acompañar a su esposo en la Cruzada, que Leonor aprovecharía para reunirse de nuevo con su tío Raimundo de Poitiers, señor de Antioquía. El rey fue incapaz de evitar que Leonor viajar con él; primero, porque sin el apoyo de Aquitania fracasaría la cruzada y segundo porque, a pesar de todo y al parecer, Luis amaba a su mujer y no era capaz de negarle nada. Como tampoco pudo oponerse a que fuera ella quien comandara la expedición y quien decidiera la ruta a seguir.
Una vez en Antioquía, la relación con Raimundo de Poitiers pudo exceder a lo puramente familiar. O al menos, la relación entre ellos fue muy estrecha; siempre estaban juntos, lo que desató los rumores. Esta infidelidad no está confirmada, aunque es cierto que siempre, incluso cuando Leonor era una niña, habían mantenido una relación muy íntima.
Para sacarla de los brazos de su amante, Luis VII secuestró a Leonor y la obligó a volver con él a Francia. De paso por los Estados Vaticanos, el papa Eugenio III hizo de intermediario para una reconciliación, de la que nació la segunda hija, Alix, pero que no fue suficiente para que, primero Leonor y después Luis, pidieran la anulación del matrimonio; anulación que les fue concedida alegando consanguinidad… de cuarto grado.
Su segundo matrimonio no podía quedarse atrás, pues se casó con Enrique Plantagenet, el futuro rey Enrique II de Inglaterra, que era once años menor que ella; Enrique tenía dieciocho y Leonor veintinueve. Teniendo en cuenta que la esperanza de vida en el siglo XII era de unos cuarenta años, ella era prácticamente una anciana.
Enrique era todo lo contrario a Luis. Impetuoso, dominante, fogoso. Tuvieron ocho hijos, entre los que destacan Ricardo, Leonor y Juan. Ricardo por ser el “Corazón de León”. Leonor por casarse con el rey Alfonso VIII de Castilla y hacer que ese nombre pasara a ser común entre la realeza castellana. Y Juan por ser un “Sin Tierra”, apodo que le viene por haber sido el que menos tierras heredó de su padre en el reparto que Enrique II tuvo que hacer en vida forzado por sus propios hijos.
Más o menos en la época en la que nació Juan, el pequeño, cuando Leonor tenía cuarenta y cinco años, ésta descubrió que su marido le era infiel con Rosamunda de Clifford. Y que no era una relación casual, sino que era la amante oficial con la que había tenido dos hijos. Es entonces cuando decidió trasladarse de nuevo a su hogar, a Aquitania, en concreto a Poitiers, llevándose consigo a todos sus hijos, excepto al mayor fallecido en la infancia y a Matilde, recién casada. Su hija María de Champaña también se trasladó a vivir con ella.
Fue en esa época cuando Leonor volvió a recrear la corte que conoció cuando niña. Ejerció una gran influencia sobre la literatura de la época como mecenas y protectora de trovadores. Músicos, poetas e intelectuales, como Chrétien de Troyes o André Le Chapelain (autor del tratado sobre amor cortés más famoso) empezaron a llenar la corte de Poitiers. Incluso Ricardo cultivó la poesía. También hubo mujeres en la corte que cultivaron las letras, entre las que se incluye su hija María de Champaña y María de Francia, primera poetisa en lengua francesa.
La corte de Leonor pudo ser un espacio principalmente femenino, bajo la autoridad de Leonor de Aquitania y de María. El amor cortés floreció en esta corte de autoridad femenina, donde predominaba la actividad poética, la lírica caballeresca, la libertad de expresión femenina, el respeto, la ausencia de violencia y el ritual del cortejo con palabras, alejándose de la visión patriarcal en la que prevalece el dominio de la fuerza.
Estando en Poitiers, apoya a sus hijos Enrique, Godofredo y Ricardo, en una rebelión contra su padre, que fracasó, lo que llevó a Enrique II a encerrarla, primero en Chinon y después en Salisbury, durante dieciséis años; encierro del que salió a la muerte de Enrique. Durante su encarcelamiento murieron sus hijos Enrique (el heredero al trono), Matilde y Godofredo, siendo entonces el sucesor al trono de Inglaterra su hijo preferido, Ricardo.
Cuando Ricardo ocupó el trono, Leonor de Aquitania se convirtió en regente del llamado imperio angevino, formado a partir de su matrimonio con Enrique II y que se extendía desde Escocia hasta Pirineos, durante los largos períodos en los que Ricardo estuvo fuera del país. Cuando volvió definitivamente de la Tercera Cruzada, Leonor se retiró a la Abadía de Fontevrault, donde residió hasta su muerte.
No cabe duda de que Ricardo fue el hijo predilecto de Leonor. Creció junto a su madre en una corte rodeada de poetas, de trovadores que cantaban al amor y los placeres, de nobles y damas apasionados por la moda del amor cortés. Ambos eran entusiastas de la cultura provenzal, compartían los mismos gustos en cuanto a comida, poesía y hombres. Está documentado que Ricardo Corazón de León tenía preferencia por los hombres, lo que no le imposibilitó en algún momento relacionarse con mujeres e incluso engendrar un hijo bastardo.
Esta predilección por Ricardo no impidió, sin embargo, que a la muerte de éste, Leonor saliera de su retiro para apoyar a su hijo Juan como rey de Inglaterra en detrimento de su nieto Arturo de Bretaña, hijo póstumo de Godofredo al que no conocía.
Su última gestión como mujer poderosa e influyente que fue, la realizó con ochenta años. Viajó a Castilla para escoger, de entre sus nietas, a la esposa del futuro rey de Francia. La elegida fue Blanca, hija de Leonor y de Alfonso VIII de Castilla. El esposo era Luis VIII, hijo de Felipe Augusto, habido del segundo matrimonio de Luis VII, el que fuera el primer esposo de Leonor.
Murió con ochenta y dos años de edad en la Abadía de Fontevrault y fue sepultada allí mismo junto a su esposo Enrique y su hijo Ricardo que es quien ocupa el puesto de honor junto a su madre.
No hay que hacer caso del estereotipo erótico que circuló a finales de la Edad Media en los que se decía que Leonor era la esencia de la lujuria y de la belleza hechicera. Estereotipo repetido a lo largo de la historia cuando una mujer destacaba por encima de los hombres.
Leonor de Aquitania fue una mujer con un poder enorme que utilizó para adquirir y mantener la independencia cultural y ser inspiradora de la renovación cultural del siglo XII. Fue reina dos veces y madre de tres reyes. Siempre buscó la forma de vivir la vida que quería y no la que le imponían.

Cronología:
1122: Leonor de Aquitania nace en Poitiers, hija primogénita de Guillermo X y de Aenor de Châtellerault.
1130: A la muerte de su hermano Guillermo, se convierte en heredera del ducado de Aquitania.
1137, 9 de abril: Muere Guillermo X, pasando Leonor a ser la nueva duquesa de Aquitania.
1137, 4 de julio: Contrae matrimonio con el heredero al trono de Francia, el futuro Luis VII.
1137: Luis VII sube al trono y con él Leonor.
1145: Nace María, futura condesa de Champaña.
1147: Luis VII y Leonor de Aquitania parten para la Segunda Cruzada, promovida por Bernardo de Claraval.
1148-49: Se relaciona íntimamente a Leonor de Aquitania con su tío Raimundo de Poitiers, romance que tendría lugar en Antioquía, ciudad de la que Raimundo era el Señor.
1151: Nace Alix, segunda hija del matrimonio y futura condesa de Blois.
1152, 21 de marzo: Luis VII y Leonor de Aquitania consiguen la anulación del matrimonio, basándose en la consanguinidad de los cónyuges.
1152, 18 de mayo: Se casa con el heredero al trono inglés, el futuro Enrique II.
1153-1166: Nacen los ocho hijos del matrimonio:
- Guillermo 1153-1156, conde de Poitiers, falleció siendo un niño.
- Enrique 1155-1183, duque de Normandía y conde de Anjou.
- Matilde 1156-1189, casada con Enrique el León, duque de Baviera, Sajonia y Brunswick.
- Ricardo 1157-1199, conocido como Ricardo Corazón de León, sucesor de Enrique II e hijo predilecto de Leonor de Aquitania.
- Godofredo 1158-1186, conde de Anjou y duque de Bretaña por su matrimonio.
- Leonor 1162-1214, casada don Alfonso VIII, rey de Castilla.
- Juana 1165-1199, casada primero con Guillermo II  El Bueno, rey de Sicilia, y luego con Raimundo VI, conde de Tolosa.
- Juan 1166-1216, sucesor de Ricardo Corazón de León, conocido como Juan Sin Tierra.
1165-1166: Leonor se entera de la infidelidad de su esposo con Rosamunda de Clifford y se traslada de nuevo a la corte de Aquitania, a Poitiers, junto a sus hijos.
1173: Leonor ayudó en la rebelión de tres de sus hijos (Enrique, Ricardo y Godofredo) contra su padre, el rey Enrique II.
1173-1189: Arresto de Leonor de Aquitania, acusada de conspiración, en Chinon y en Salisbury.
1189: Muerte de Enrique II y coronación de Ricardo como rey de Inglaterra.
1189-1194: Leonor ocupa la regencia durante el tiempo que Ricardo Corazón de León participó en la Tercera Cruzada.
1194: Tras la vuelta de Ricardo de la Tercera Cruzada, Leonor se retiró a la Abadía de Fontevrault.
1199: A la muerte de Ricardo Corazón de León, Leonor ayudó a su hijo Juan Sin Tierra a ocupar el trono de Inglaterra frente al otro pretendiente, Arturo de Bretaña.
1200: viaja a Castilla y escoge a su nieta Blanca  como esposa del futuro rey de Francia Luis VIII.
1204, 1 de abril (o 31 de marzo, depende de las fuentes): muere en la Abadía de Fontevrault, donde fue sepultada junto a su esposo Enrique y su hijo Ricardo.
Bibliografía:
“Ricardo Corazón de León, el rey caballero”, de Cristina Segura, publicado en la revista Historia de National Geographic, nº 10.
“Ricardo Corazón de León”, de José Luis Corral, publicado en la revista Historia de National Geographic, nº 82.
Lecturas recomendadas: “Las cortes del Amor” de Jean Plaidy, seudónimo de Victoria Holt.
 
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