domingo, 10 de noviembre de 2013

CARTUJA DE VALL DE CHRIST, ALTURA (CASTELLÓN)

Situada a un kilómetro de la villa de Altura, en Castellón, la Cartuja de Vall de Christ aparece como lo que es: un monumento histórico, declarado Bien de Interés Cultural (abreviadamente, BIC) en la categoría de monumento, tanto el propio edificio como el entorno que lo rodea. Un monumento del que apenas se reconocen algunas estructuras, reconstruidas y conservadas según van llegando las subvenciones administrativas.
Para visitarla, es necesario concertar una visita previa. En los meses de verano (julio, agosto) se organizan en sus dependencias algunas actividades culturales (conciertos, teatros infantiles, conferencias, visitas guiadas, etc.) y se puede aprovechar para hacer un recorrido por todo el ámbito del monumento, eminentemente descuidado y a la espera de una mayor atención.
 
Pero, ¿qué es una Cartuja?
Una cartuja es un tipo de monasterio que nació en el Medioevo europeo, a partir de la fundación en el año 1004 de la Orden Cartuja por San Bruno, orden que se desarrolló con más fuerza en los siglos XIV y XV. La cartuja como institución aúna la vida ermitaña con la cenobítica en un mismo ámbito, lo que implica la construcción de diferentes espacios para la realización de todas estas actividades.
Para entender la estructura arquitectónica de la Cartuja de Vall de Christ, es necesario conocer un poco la mentalidad que rodea a la orden cartuja y a los cartujos.  
En primer lugar, hay que señalar que el fin de un cartujo es la contemplación: la vida monástica pura y continua; la búsqueda de Dios en la soledad. Existen dos clases de monjes cartujos: los padres cartujos y los hermanos cartujos. Los padres cartujos reciben la orden sacerdotal y dedican catorce horas a la oración y el estudio, seis de ellas en la iglesia y ocho en la celda; por lo tanto, su ámbito vital se reduce a su celda y al entorno de la cartuja, sin conocer nada más. Los hermanos cartujos no se ordenan; dedican siete horas diarias a los trabajos u oficios manuales; están dispensados de hacer algunos oficios religiosos, aunque deben hacer un retiro en su celda anualmente. Los hermanos cartujos son los que están en contacto con el mundo exterior, ya que son los encargados de las actividades “mundanas” de la cartuja. A la contemplación se llega por medio del silencio, por lo que la palabra se utiliza solamente en el canto o en lo estrictamente necesario para llevar a cabo las tareas cotidianas. Los domingos tienen un “recreo” en el que pueden hablar durante una hora u hora y media; y los lunes, un paseo de tres horas fuera del monasterio durante el que también pueden hablar.
Martín I de Aragón
Hablar de la fundación de la Cartuja de Vall de Christ requiere, también, hablar del rey Martín I de Aragón.
Don Martín era el segundo hijo de Pedro IV de Aragón y Leonor de Sicilia. Nació en el año 1356 en Girona o Perpiñán. En su niñez se relacionó con Bernardo Cafabrega, un joven noble al servicio del rey y que se ordenó cartujo cuando Martín I tenía catorce años de edad. Este hecho fue fundamental en la fundación de la Cartuja de Vall de Christ, ya que Bernardo Cafabrega fue, durante toda su vida, el hombre de confianza de Martín I.
Tras el matrimonio con María de Luna en junio de 1372 en Barcelona, Martín I pasó a ser Conde de Luna y Señor de Segorbe, gracias a la dote que le aportó su esposa. Pedro IV lo nombró también Conde de Jérica. En 1380, con veinticuatro años, fue nombrado por su padre Vicario General del Reino de Sicilia, residiendo en los diferentes palacios que poseía en Montblanc (Tarragona), Valencia, Jérica y Segorbe (ambas localidades en Castellón).
Según parece ser, a principios de 1383, Martín I tuvo un sueño apocalíptico que lo decidió, definitivamente, a fundar una cartuja, idea que llevaba en mente desde hacía tiempo, influenciado por Bernardo Cafabrega, y que había retrasado por motivos económicos.
Al ser el segundo hijo, no destinado a gobernar, consiguió que su padre figurara como fundador y que la categoría de la fundación fuera “real”, constando oficialmente la fecha de fundación de la Cartuja de Vall de Christ el 7 de enero de 1386. A la muerte de Pedro IV, el 5 de enero de 1387, el rey Juan de Aragón confirmó todas las donaciones realizadas e incluyó otras nuevas, que se encuentran recogidas en un códice firmado por Jaume I.
Martín I se convirtió en heredero al trono el 13 de mayo de 1395 al morir su hermano, mientras se encontraba pacificando la isla de Sicilia y tomó posesión de la Corona y Reinos de Aragón el 13 de abril de 1397.
A partir de este momento, el rey Martín I culmina su gran obra espiritual y, por ende, arquitectónica: la Cartuja de Vall de Christ.
La Cartuja se transformó, por el favor real, en un importante núcleo de poder económico, cultural, religioso y político cuya relevancia quedó patente en siglos sucesivos hasta su exclaustración definitiva en julio de 1835, fecha en la que se produjo la orden de expulsión del recinto basándose en el Decreto de Suspensión de Órdenes Religiosas y Monacales, conocido comúnmente como la Desamortización de Mendizábal. El 9 de noviembre de 1844 se subastaron y fraccionaron en manos privadas los bienes de la Cartuja de Vall de Christ.
La arquitectura de la Cartuja de Vall de Christ
La Cartuja de Vall de Christ fue la quinta fundación de la orden de los cartujos en la península y la segunda valenciana, tras la más conocida Cartuja de Porta Coeli (1272). En su construcción se pueden diferenciar cinco fases principalmente:
-      Fase 1: Edificios anteriores a la fundación (año 1395)
-      Fase 2: Edificios que se construyeron en época fundacional (1395-1400)
-      Fase 3: Edificios que se construyeron tras la coronación de Martín I (1400-1450)
-      Fase 4: Edificios construidos o transformados en el siglo XVII
-      Fase 5: Edificios posteriores al siglo XVII
De los edificios de la Fase 1 sabemos que el rey Martín I (siendo infante) compró tres pequeñas masías en el Valle de la Cánava. Sabemos que una de las masías tenía bodega y almazara (producción de aceite) y que una de ella sirvió durante toda la existencia de la cartuja para los usos de conrería (también llamado Procura, edificio que albergaba los servicios administrativos del convento) y horno. Estas masías fueron reparadas para el acomodo de los seis primeros monjes mientras se edificaban los primeros edificios de la Cartuja.
De estos edificios apenas queda un resto de muro de unos 90 cm de altura que se puede ver delante de la iglesia de San Martín.
En la Fase 2 se construyeron algunos de los elementos más importantes:
Claustro primitivo: constaba de seis celdas con sus huertos, tal y como manda la orden Cartujana, para uso de los monjes. Junto a este claustro el rey Martín I hizo construir una celda para él y otra para su esposa, comunicadas con la iglesia de San Martín por un pasadizo. En el centro de este claustro existía un cementerio.
Se localizaba a la derecha de la iglesia de San Martín, pero no queda rastro alguno que confirme su emplazamiento.
Iglesia de San Martín y subterráneo de la misma: Iglesia construida según las características del gótico valenciano, un estilo sobrio, sin contrafuertes y con muros de gran grosor. Las arcadas que soportaban las bóvedas son apuntadas, con cuatro óculos para iluminación. Tanto la puerta de acceso como las demás se realizaron con arcos de medio punto. En la fachada, sobre la puerta de acceso, hay un óculo de mayor tamaño. Debajo de esta iglesia se construyó un subterráneo que recibía luz a través de cuatro tragaluces; las arcadas principales que soportan la bóveda son torales y las de crucería apuntadas, aunque los arcos son más rebajados que en la iglesia. Se utilizó como bodega, aunque puede que inicialmente su uso fuera más noble.
Se conserva el edificio y el subterráneo en la actualidad, ya que la cubierta fue reconstruida para evitar más daños.
 
Iglesia de San Martín. Fuente: Carmen Lacasa
Subterráneo de la Iglesia de San Martín. Fuente: Carmen Lacasa
En la Fase 3, con Martín I rey de la Corona de Aragón, se edificaron los elementos más importantes de la Cartuja:
Claustro Mayor: Se trataba de uno de los claustros más grandes de la época. Este claustro tenía una doble arcada en todo su perímetro; una arcada interior, mejor trabajada y más primitiva de 160 arcos; y una arcada exterior de 80 arcos de doble anchura que las interiores. El paso porticado que soportaban estaba solucionado por una bóveda de crucería apoyada sobre arcos apuntados. El suelo era de losas blancas y azules. En el centro había una cruz gótica con gradas. Alrededor del claustro estaban las 24 celdas para los cartujos, todas ellas con su huerto particular. Cada celda constaba de dos plantas: en la primera estaba la sala de comedor y cocina; en la segunda, el dormitorio y el lugar de estudio y meditación del cartujo.
De este claustro, tan solo queda el trazado en planta, que se intuye; alguna base de las columnas que soportaban las arcadas; y restos de las celdas, donde se pueden apreciar las dos plantas y algo del trazado inicial.
Claustro Mayor. Fuente: Carmen Lacasa
Iglesia Mayor o de Santa María de los Ángeles: Situada a la izquierda de la iglesia de San Martín, su construcción original era de estilo gótico. Arcadas de crucería para sostener la bóveda; ventanas ojivales con vidrieras entre los vanos de cada una de las arcadas; pequeño pórtico de entrada de tres arcos; óculo con vidrieras en sobre la puerta de entrada, en la fachada principal.
De esta iglesia se conservan en pie los muros perimetrales, muy deteriorados, algunos arranques de los arcos y las escaleras que llevaban al altar. Se ha realizado recientemente una obra de consolidación de estos muros consistente en el refuerzo superior de los mismos con hormigón coloreado para evitar el desmoronamiento. Existe un proyecto de cubrición de esta iglesia, al igual que se hizo ya con la iglesia de San Martín.
 
Iglesia Mayor o de Nuestra Señora de los Ángeles. Fuente: Carmen Lacasa
Destacó el Retablo de Nuestra Señora de los Ángeles y de la Eucaristía, pintado por Joan Reixach (hacia 1454). Se trata de un retablo de 538x362 cm y 45x350 cm de predela, realizado con pintura al temple sobre madera. La tabla central presenta una Santa Cena flanqueada por San Miguel Arcángel a izquierda y San Juan Bautista a derecha. En el cuerpo superior del retablo aparece Nuestra Señora de los Ángeles, entronizada con el niño en brazos y tomando una manzana que le ofrece Santa Úrsula. Este retablo presidió la Iglesia Mayor de la Cartuja de Vall de Christ hasta el Siglo XVII. El retablo se conserva prácticamente completo en el Museo Catedralicio de Segorbe (Castellón). La predela estaba formada por nueve escenas de la Pasión de Cristo, de las cuales se conservan ocho en el Museo de Bellas Artes de Valencia y una en la colección Johnson del Philadelphia Museum of Art.
Capítulo: Se trataba del edificio donde se celebraban los capítulos generales de la orden y situado al fondo del Claustro de la Cisterna o de San Jerónimo.
Refectorio: El comedor se encontraba aislado y tenía un púlpito par las lecturas que se hacían durante las comidas. Comidas de los hermanos cartujos, ya que los padres cartujos comían en sus celdas. Se puede intuir, por los restos que quedan, la planta de distribución de este espacio, incluso el arranque de la escalera del púlpito.
Capillas y otros edificios: Se edificaron otros edificios como capillas en torno al claustro de San Jerónimo (dedicadas a diferentes santos); un paso porticado que unía la iglesia Mayor con el claustro Mayor; o un paso porticado entre el claustro Mayor y la celda Prioral.
Durante el siglo XVII, en lo que he denominado Fase 4, los edificios sufrieron una serie de transformaciones, siendo la principal la conversión de la iglesia Mayor al estilo barroco. Se realizaron molduras, cornisas y ornamentos acorde al gusto de la época, de los que pueden apreciarse algunos restos en los muros; incluso una pequeña pintura en tonos rojizos en la parte superior, por el interior, de la fachada principal. Se sustituyeron las bóvedas de crucería por bóvedas de cañón, modificando los huecos originales de las ventanas. También se construyó un cimborrio.
Remodelación barroca de la Iglesia Mayor. Fuente: Carmen Lacasa
Para la nueva iglesia se hizo un nuevo retablo, el Retablo Mayor de la Iglesia Mayor de la Cartuja, realizado hacia 1636 por el maestro aragonés Miguel Orliens. Se encuentra bastante bien conservado en la Iglesia de San Miguel en Altura (Castellón). Conforman este retablo dos de sus tres cuerpos, estructurado a base de columnas entorchadas y entablamentos clasicistas. Falta completamente el tercer cuerpo con el grupo del Calvario y las imágenes de los Santos Vicente Mártir y Ferrer y las del Angel Custodio, San Miguel y Dios Padre del remate, así como las pinturas de los tres Misterios Gozosos.
Fue en este momento cuando se construyó el Claustro de la Cisterna, situado entre la iglesia Mayor y el refectorio, en el centro del cual se ubica un pozo. El pozo que puede verse en el recinto de la Cartuja es una copia. El original se encuentra se encuentra en la villa de Altura, en un pequeño parque junto a lo que era la antigua muralla de la villa. El solado, realizado con piedras de la zona formando un mosaico, es original.
 
Claustro de San Jerónimo o de la Cisterna. Fuente: Carmen Lacasa
En 1644 se construyó la muralla del convento, que aún se conserva, a base de mampostería tomada con mortero de cal y rematada por un vierteaguas formado por ladrillo macizo cerámico y teja árabe. También se edificaron la enfermería, la botica y la celda prioral.
Es un edificio de la Fase 5 el único que se conserva en pie. Se trata de un edificio a la entrada del convento, construido a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Fue un edificio multiusos: herrería, carpintería, almacén de carbón y de la cosecha de la seda, conservación de frutos y administración. También se usó como hospedería o albergue. Contenía una capilla.
Fuera de la Cartuja de Vall de Christ, existe un elemento del que apenas queda un pequeño resto: se trata del puente que cruzaba la rambla y que unía la Cartuja con el camino por el que recibían alimentos o enseres que no producían ellos mismos. Se puede apreciar que queda uno de los arcos y el inicio del siguiente.
Puente de la Cartuja. Fuente: Carmen Lacasa
Algo curioso que no he mencionado, es que los cartujos no comían carne; solo pescado. Y al parecer tenían, dentro de las dependencias, un gran “acuario” del que se proveían.
Piscina para producción de peces. Fuente: Carmen Lacasa
En el mundo de las artes, Vall de Christ acogió lo más selecto en la producción plástica del momento e impulsó obras arquitectónicas tan singulares como su Iglesia Mayor y su claustro gótico, cuyas dimensiones y armonía lo convertían en obra única.
En el ámbito político, social y religioso la influencia de Vall de Christ se plasmó en su destacado papel para la resolución del Compromiso de Caspe y el cisma de Occidente, cuando se estableció aquí el Capítulo General de la Orden y, posteriormente, la Casa Capitular y Sede del Definitorio de la independiente Congregación Nacional de Cartujas de España.
Bibliografía:
Portal de patrimonio cultural de la Generalitat Valenciana:
Página oficial de la Asociación Cartuja de Vall de Christ: http://www.valldecrist.org/
Ayuntamiento de la Villa de Altura: http://www.altura.es/es/content/cartuja-vall-crist
Resumen histórico-constructivo de los edificios que constituían el conjunto monástico de la Cartuja de Vall de Christ, Ayuntamiento de Altura.
Cartuja de Vall de Christ, trípticos, Ayuntamiento de Altura.
Más información sobre el tema:
Sobre la Cartuja de Vall de Christ y dónde se encuentran ahora cada una de las partes en las que fue dividida:
 

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