HISTORIA

Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro. Confucio

ARQUITECTURA

Los médicos tapan sus errores con tierra, los abogados con papeles y los arquitectos aconsejan poner plantas. Frank Lloyd Wrigth

ARTE

El más largo aprendizaje de todas las artes es aprender a ver. Jules Goncourt

ACTUALIDAD

Porque no todo es historia

PROTAGONISTAS

Sin ellos, no hay historia

Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres. Mostrar todas las entradas

16 enero 2022

DJESER-DJESERU, EL TEMPLO FUNERARIO DE HATSHEPSUT

Por Carmen Lacasa Esteban.

No solo ostentó el título de gran esposa real, sino que fue una auténtica reina de Egipto, un faraón, cuya obra más conocida y reconocida es su templo funerario en Deir el-Bahari.

Imagen 1. Templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari [1]

 

09 mayo 2020

EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES

Por Carmen Lacasa Esteban. 

A través de las olas del mar profundo llegaron a la hermosa isla de los dioses, allí donde las Hespérides tienen su casa de oro.

Esta frase[1], escrita en la puerta del Jardín de las Hespérides de Valencia, es la entrada a un espacio insólito que ofrece al visitante contradictorias sensaciones. Un jardín que tuve oportunidad de recorrer con ocasión de la Semana de la Arquitectura organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana en una visita guiada por los autores del proyecto: María Teresa Santamaría, ingeniera técnica agrícola; Antonio Gallud, Miguel del Rey y Carlos Campos, arquitectos.

Imagen aérea del conjunto

Si uno se acerca a este jardín sin conocer qué significado tiene cada uno de los elementos que lo componen seguramente lo encontrará pequeño, escondido, tal vez alejado o descuidado. Porque este jardín es uno de esos lugares que tienen las ciudades que, por ubicación, diseño, uso (tal vez poco uso), se convierten en espacios habitados por aquellos que no tienen donde habitar. Espacios recogidos, ocultos a las miradas, que ofrecen refugio en momentos de desamparo.

Y eso es precisamente lo que se busca: presentar el Jardín de las Hespérides como un “hortus conclusus”[2], cuyo cerramiento se abre puntual y sugerentemente, invitando al transeúnte a entrar en un mundo diferente como es el del jardín. Un espacio que se concibió como refugio contemplativo y tranquilo; un jardín para disfrutarlo solo con los sentidos; un lugar pensado para emocionar.

Imagen 1. Rampa junto a la entrada

El mito del Jardín de las Hespérides

Según la mitología griega, la diosa Hera poseía un bello jardín en un lejano rincón de occidente. En este jardín, un huerto, se cultivaba un árbol con manzanas de oro; al parecer, estos frutos proporcionaban la inmortalidad. Este árbol fue un regalo de bodas de Gea, la diosa Tierra, a Hera, que los plantó en su jardín y encargó a tres ninfas de occidente, hijas del titán Atlas[3], su cuidado. Sus nombres eran Hesperetusta, Egle y Eritia, conocidas como las hespérides.

El jardín se convirtió en algo muy apreciado por Hera. Tanto, que empezó a desconfiar de los cuidados de las hespérides, porque desperdiciaban las manzanas, y envió a Ladón, un dragón de cien cabezas que jamás dormía, para custodiar su jardín.

Imagen 2. El jardín de las Hespérides, de Edward Burne-Jones.

Hera nunca tuvo aprecio por Heracles[4], el hijo de su esposo Zeus con Alcmena. Maquinaba continuamente contra él, incluso le provocó un ataque de locura, durante el cual Heracles mató a su mujer, sus hijos y dos de sus sobrinos. Al recuperar la cordura y darse cuenta de lo que había hecho, se aisló del mundo hasta que su hermano lo convenció para visitar el oráculo de Delfos. Allí, la sibila le dijo que para expiar sus acciones debería realizar doce trabajos, por encargo de Euristeo[5], que lo harían inmortal. Uno de esos trabajos fue robar las manzanas del Jardín de las Hespérides.

Heracles se encontró con Atlas, que le dijo que sabía dónde estaban las manzanas y que se las traería a cambio de sostener los cielos mientras tanto. Heracles aceptó y el titán llegó hasta el jardín y mató a Ladón, llevándose las manzanas.

El dragón fue transportado al cielo, convirtiéndose en la constelación de la serpiente. Las hespérides, desesperadas por haber perdido las manzanas cuya custodia tenían confiadas, se transformaron en árboles: olmo, sauce y álamo.

Como no quería seguir cargando los cielos, dijo que él mismo llevaría las manzanas a Euristeo; pero Heracles lo engañó, pidiéndole que sujetase el cielo un momento mientras se ponía la capa sobre los hombros. En cuanto Atlas volvió a su condena, Heracles tomó las manzanas y se marchó. Aunque no fuera él personalmente quien las recogió, sí que fue el único que consiguió robarlas. Más tarde, la diosa Atenea las devolvió al jardín de las Hespérides.

El diseño del jardín

El jardín está situado junto a otros dos grandes espacios verdes de la ciudad, el Jardín Botánico y el Jardín del Turia, que tal vez empequeñecen aún más su dimensión y calidad paisajística.


Imagen 3. Plano de situación del Jardín de las Hespérides.

La planta es prácticamente cuadrada, organizada en varios espacios claramente diferenciados por su diseño y acabados. 

Imagen 4. Planta del Jardín de las Hespérides.

La rampa de entrada nos adentra a un espacio abierto, desde el cual el espectador tiene la visión completa del jardín. Esta explanada está dividida por muros vegetales paralelos, entre los que se ubican los elementos mitológicos: el árbol de los frutos de oro, ninfas metamorfoseándose en árbol, héroe y dragón metamorfoseado en serpiente.

Imagen 5. Explanada con algunos elementos mitológicos.

Imagen 6. Árbol de los frutos de oro.

Imagen 7. Heracles con los frutos de oro.

En el lado oeste se ubican tres terrazas longitudinales decrecientes en altura, acompañadas por recorridos de agua, y en las cuales está la colección de cítricos, un género de la tradición jardinera y agrícola valenciana.

Imagen 8. Terraza con cultivo de cítricos.

Se encuentran aquí algunas especies que estuvieron en la desaparecida colección que un día tuvo el Jardín Botánico: citrus limon variegatum, citrus multiformis y citrus bergamota, entre otras.

Imagen 9. Terraza con cultivo de cítricos.

Esta colección está representada por los ocho grupos agronómicos que componen el género citrus: cidro, limonero, limero, mandarino, naranjo amargo, naranjo dulce, pomelo y pummelo, en 50 variedades diferentes reunidas para el jardín de las Hespérides, y están cultivadas en forma de árbol, maceta o en espaldera, técnicas diferentes que los “lligadors d’horts” o jardineros valencianos, tan apreciados en tiempos de Alfonso el Magnánimo, manejaban con verdadera destreza y que hoy son prácticamente desconocidas.

Imagen 10. Cultivos en macetas.

La presencia del agua, que fluye de una fuente oculta y que discurre por acequias que recorren las terrazas, es otro de los componentes fundamentales del jardín. Mana de una fuente ubicada en el punto más alto del jardín y circula entre los cítricos.

Imagen 11. Agua fluyendo entre las terrazas.

Al llegar a la explanada se oculta, pero vuelve a emerger: en el estanque donde las ninfas se reflejan metamorfoseadas en árboles y en el estanque rodeado de muros y cipreses donde se asoma Venus, la protectora de los jardines.

Imagen 12. Estanque entre cipreses.

En el sur del jardín, más cercano al Jardín Botánico, se ubica otro acceso, que está acompañado en su recorrido por una pérgola.

Imagen 13. Pérgola.

Por su modesta dimensión y su singular ubicación, este jardín concentra todos los elementos de manera precisa, incorporando una gran cantidad de aspectos de la cultura jardinera valenciana.

Dicen que las imágenes son más valiosas que las palabras, así que aquí tenéis un vídeo del Jardín de las Hespérides. 


https://www.youtube.com/watch?v=FCxNiykTsZs&feature=emb_logo 

 

Más información:

El mítico jardín de las Hespérides, https://sobregrecia.com/2009/07/14/el-mitico-jardin-de-las-hesperides/

Hespérides, https://es.wikipedia.org/wiki/Hesp%C3%A9rides

Los doce trabajos de Heracles, https://es.wikipedia.org/wiki/Los_doce_trabajos_de_Heracles

El Jardín de las Hespérides de Valencia, http://jardins.valencia.es/es/jardin/jardin-de-las-hesperides

Jardín de las Hespérides, Valencia, https://www.via-arquitectura.net/09/09-040.htm

Jardín de las Hespérides, https://www.valencia.es/ayuntamiento/urbanismo.nsf/vDocumentosTituloAux/EE69968F6258679CC12572A50048D457?OpenDocument&bdOrigen=ayuntamiento%2Furbanismo.nsf&idapoyo=&lang=1&nivel=15

El Jardín de las Hespérides. Un jardín de colección, Tríptico publicado por el Ayuntamiento de Valencia.

Imágenes:

Imagen aérea del conjunto: https://www.via-arquitectura.net/09/09-040.htm

Imagen 1, imágenes 5 a 13: Fuente propia ©Carmen Lacasa Esteban

Imagen 2: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Edward_Burne-Jones_-_The_Garden_of_the_Hesperides,_1869-1873.jpg

Imagen 3: El Jardín de las Hespérides. Un jardín de colección, Tríptico publicado por el Ayuntamiento de Valencia.

Imagen 4. Planta: https://www.valencia.es/ayuntamiento/urbanismo.nsf/vDocumentosTituloAux/EE69968F6258679CC12572A50048D457?OpenDocument&bdOrigen=ayuntamiento%2Furbanismo.nsf&idapoyo=&lang=1&nivel=15

Notas:

[1] Fragmento de la obra Gerioneida, de Estesícoro (poeta griego, 630 – 550 a.C.) fragmento S8.

[2] Hortus conclusus: significa jardín cerrado y fue una tipología característica de la Edad Media, asociada a monasterios y conventos. Podía estar cerrado por un cercado vegetal o arquitectónico y era fundamentalmente huerto para el cultivo de plantas aromáticas y medicinales. Fuente: https://canal.uned.es/video/5ac4b8bfb1111f365c8b459b

[3] Atlas: titán de la mitología griega, condenado por Zeus a sostener el cielo. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Atlas_(mitolog%C3%ADa)  

[4] Heracles, llamado Hércules por los romanos.

[5] Euristeo: rey de Argólida, preferido de Hera para reinar sobre Micena, y que hizo que naciera unos meses antes que Heracles. El oráculo de Delfos ordenó a Heracles que se pusiera a su servicio durante doce años y que realizara los diez trabajos que le encargara el rey para llegar a ser inmortal. Al final fueron doce los trabajos que le encargó porque consideró que dos de ellos no los había realizado correctamente. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Euristeo


23 marzo 2014

MUJERES PIRATAS

Las hemos visto en películas, hemos leído libros donde aparecen, pero ¿hubo realmente mujeres piratas?
En este post vamos a encontrar algunas.
 

15 noviembre 2013

TAMARA DE LEMPICKA

“Tamara de Lempicka es una artista tal, una mujer cuyas pinturas son fácilmente identificables aún por los que raras veces ponen el pie en galerías de arte”.
 
Me ha parecido adecuado empezar la entrada de Tamara de Lempicka, he de decir que es una de mis artistas favoritas, con esta frase de Laura Claridge en su publicación “Tamara de Lempicka: A Life of Deco and Decadence”.
 
Tamara de Lempicka pintando en su estudio
 
Empezaremos con unos breves apuntes biográficos.
 

14 septiembre 2013

LEONOR DE AQUITANIA

“Cuando miro atrás y contemplo mi larga y tempestuosa vida, me doy cuenta de que gran parte de lo que me ha sucedido –mis triunfos y casi todos mis infortunios- se debe a mis apasionadas relaciones con los hombres. Yo era una mujer que se consideraba igual que ellos –y en muchos aspectos, superior- pero parecía depender de ellos, al mismo tiempo que procuraba ser la parte dominante, actitud que no podía dar como resultado una existencia armoniosa”.
Así comienza el libro “Las Cortes del Amor” de Jean Plaidy (seudónimo de la escritora británica Victoria Holt) y que relata la vida de Leonor de Aquitania a modo de autobiografía, en primera persona.
Este párrafo introductorio podría ser un resumen perfecto de lo que fue su vida. Sin embargo, mucha gente se preguntará quién fue esta mujer. Quizá el nombre de Ricardo Corazón de León sea más conocido. Pues bien, Ricardo fue hijo de Leonor de Aquitania; fue, de hecho, el hijo favorito. 
Leonor de Aquitania (en francés Aliénor d'Aquitaine o Éléonor de Guyenne y en inglés Eleanor of Aquitaine) nació en Poitiers en el año 1122. Hay fuentes que dicen que nació en 1120 y otras que nació en 1124; en definitiva, nació a principios del siglo XII, en plena Edad Media europea. Una época convulsa, de constantes rivalidades por obtener territorios y donde la conspiración y las alianzas (generalmente mediante matrimonios entre herederos de cualquier edad) estaban a la orden del día. Fue reina de Francia y reina de Inglaterra, y tres de sus hijos fueron reyes: Ricardo Corazón de León, Juan Sin Tierra y Leonor (casada con Alfonso VIII de Castilla).
Pero para conocer a Leonor de Aquitania, más allá de fechas y hechos históricos, es necesario conocer el ambiente en el que nació y vivió hasta su primer matrimonio; y al que regresó cuando su segundo matrimonio se desmoronó. Aquitania era un inmenso ducado situado al suroeste de la actual Francia, a quien rendía vasallaje, lo que significaba que existía un vínculo de dependencia y fidelidad entre ambos territorios y que se traducía en el pago de tributos del vasallo al señor. Las tierras de Aquitania se extendían desde el río Loira hasta los Pirineos, comprendiendo los territorios de Poitou, La Marca, Auvernia, Périgord, Agenais y Gascuña.
El abuelo de Leonor, Guillermo IX de Aquitania, cuyo sobrenombre era El Trovador, era conocido por ser poeta, rey de trovadores, aventurero y libertino. En su corte predominaba la buena comida, el buen vino y la cultura. Se organizaban veladas en las que participaban acróbatas venidos de todas partes y juglares que cantaban las alabanzas del amor cortés, algo que estaba muy de moda en aquella época. Se hacían veladas de poesía, sobre todo caballeresca, relatando aventuras de uno y otro héroe. Todo este ambiente de cultura y cortesía influyó en la personalidad de la duquesa de Aquitania que, durante toda su vida, promovió las artes y la cultura allá donde vivió.
Quizás fuera debido también a que tuvo una educación más propia de un varón que de una mujer, teniendo en cuenta que hablamos del siglo XII. Su padre, Guillermo X, la instruyó en el arte de leer y escribir (en latín y en su lengua vernácula, el occitano, la “langue d’Oc”), la cetrería, la caza e, incluso, la estrategia militar. También se encargó de que Aquitania solo pudiera ser heredada por sus descendientes directos y que nunca pasase a manos del cónyuge, por lo que la heredera del ducado siempre tendría el poder de sus tierras.
Cuando tenía unos quince años, la casaron con Luis, el que sería el futuro rey Luis VII de Francia, que tenía un año más que ella. Luis no era el primogénito y estaba predestinado al clero, pero la muerte de su hermano lo llevó al trono. Parece ser que Luis VII fue muy devoto durante toda su vida, observando estrictamente los preceptos cristianos establecidos en la época. Todo lo contrario a Leonor que, acostumbrada a vivir un ambiente cortesano liberal, encontró la corte francesa fría y austera; un lugar aburrido y conservador donde no había trovadores ni poesía ni veladas distendidas. Sus intentos por llevar un poco de la cultura provenzal, de copiar el ambiente del que venía, fueron tachados de escandalosos. Llenó la corte con juglares, música, en un intento de proteger y ayudar a la poesía trovadoresca, tal como habían hecho su padre y su abuelo antes que ella.
Pero no solo se dedicó a celebrar veladas y a divertirse. También gobernó personalmente sus territorios; nunca los dejó en manos de sus esposos ni delegó el gobierno en asesores. Nunca se amedrentó a la hora de resolver asuntos políticos, económicos o militares. Era, lo que podría llamarse, una mujer de armas tomar.
El matrimonio con Luis VII nunca fue feliz. Tardaron ocho años en tener descendencia y fue una mujer la que nació, María, que se convertiría en condesa de Champaña. Las desavenencias se hicieron evidentes cuando Leonor apoyó a su hermana Petronila, que se casó con Raúl de Vermandois, primo del rey y ya casado, por lo que se consideraba bígamo. Surgieron conflictos diplomáticos entre Francia y el Vaticano, se produjo una revuelta y una tragedia: hombres de Leonor quemaron una iglesia con gente dentro. Para obtener el perdón de Dios y acallar la conciencia, Luis VII, aconsejado por Bernardo de Claraval, gestó la Segunda Cruzada.
Fue ésta una ocasión idónea, acompañar a su esposo en la Cruzada, que Leonor aprovecharía para reunirse de nuevo con su tío Raimundo de Poitiers, señor de Antioquía. El rey fue incapaz de evitar que Leonor viajar con él; primero, porque sin el apoyo de Aquitania fracasaría la cruzada y segundo porque, a pesar de todo y al parecer, Luis amaba a su mujer y no era capaz de negarle nada. Como tampoco pudo oponerse a que fuera ella quien comandara la expedición y quien decidiera la ruta a seguir.
Una vez en Antioquía, la relación con Raimundo de Poitiers pudo exceder a lo puramente familiar. O al menos, la relación entre ellos fue muy estrecha; siempre estaban juntos, lo que desató los rumores. Esta infidelidad no está confirmada, aunque es cierto que siempre, incluso cuando Leonor era una niña, habían mantenido una relación muy íntima.
Para sacarla de los brazos de su amante, Luis VII secuestró a Leonor y la obligó a volver con él a Francia. De paso por los Estados Vaticanos, el papa Eugenio III hizo de intermediario para una reconciliación, de la que nació la segunda hija, Alix, pero que no fue suficiente para que, primero Leonor y después Luis, pidieran la anulación del matrimonio; anulación que les fue concedida alegando consanguinidad… de cuarto grado.
Su segundo matrimonio no podía quedarse atrás, pues se casó con Enrique Plantagenet, el futuro rey Enrique II de Inglaterra, que era once años menor que ella; Enrique tenía dieciocho y Leonor veintinueve. Teniendo en cuenta que la esperanza de vida en el siglo XII era de unos cuarenta años, ella era prácticamente una anciana.
Enrique era todo lo contrario a Luis. Impetuoso, dominante, fogoso. Tuvieron ocho hijos, entre los que destacan Ricardo, Leonor y Juan. Ricardo por ser el “Corazón de León”. Leonor por casarse con el rey Alfonso VIII de Castilla y hacer que ese nombre pasara a ser común entre la realeza castellana. Y Juan por ser un “Sin Tierra”, apodo que le viene por haber sido el que menos tierras heredó de su padre en el reparto que Enrique II tuvo que hacer en vida forzado por sus propios hijos.
Más o menos en la época en la que nació Juan, el pequeño, cuando Leonor tenía cuarenta y cinco años, ésta descubrió que su marido le era infiel con Rosamunda de Clifford. Y que no era una relación casual, sino que era la amante oficial con la que había tenido dos hijos. Es entonces cuando decidió trasladarse de nuevo a su hogar, a Aquitania, en concreto a Poitiers, llevándose consigo a todos sus hijos, excepto al mayor fallecido en la infancia y a Matilde, recién casada. Su hija María de Champaña también se trasladó a vivir con ella.
Fue en esa época cuando Leonor volvió a recrear la corte que conoció cuando niña. Ejerció una gran influencia sobre la literatura de la época como mecenas y protectora de trovadores. Músicos, poetas e intelectuales, como Chrétien de Troyes o André Le Chapelain (autor del tratado sobre amor cortés más famoso) empezaron a llenar la corte de Poitiers. Incluso Ricardo cultivó la poesía. También hubo mujeres en la corte que cultivaron las letras, entre las que se incluye su hija María de Champaña y María de Francia, primera poetisa en lengua francesa.
La corte de Leonor pudo ser un espacio principalmente femenino, bajo la autoridad de Leonor de Aquitania y de María. El amor cortés floreció en esta corte de autoridad femenina, donde predominaba la actividad poética, la lírica caballeresca, la libertad de expresión femenina, el respeto, la ausencia de violencia y el ritual del cortejo con palabras, alejándose de la visión patriarcal en la que prevalece el dominio de la fuerza.
Estando en Poitiers, apoya a sus hijos Enrique, Godofredo y Ricardo, en una rebelión contra su padre, que fracasó, lo que llevó a Enrique II a encerrarla, primero en Chinon y después en Salisbury, durante dieciséis años; encierro del que salió a la muerte de Enrique. Durante su encarcelamiento murieron sus hijos Enrique (el heredero al trono), Matilde y Godofredo, siendo entonces el sucesor al trono de Inglaterra su hijo preferido, Ricardo.
Cuando Ricardo ocupó el trono, Leonor de Aquitania se convirtió en regente del llamado imperio angevino, formado a partir de su matrimonio con Enrique II y que se extendía desde Escocia hasta Pirineos, durante los largos períodos en los que Ricardo estuvo fuera del país. Cuando volvió definitivamente de la Tercera Cruzada, Leonor se retiró a la Abadía de Fontevrault, donde residió hasta su muerte.
No cabe duda de que Ricardo fue el hijo predilecto de Leonor. Creció junto a su madre en una corte rodeada de poetas, de trovadores que cantaban al amor y los placeres, de nobles y damas apasionados por la moda del amor cortés. Ambos eran entusiastas de la cultura provenzal, compartían los mismos gustos en cuanto a comida, poesía y hombres. Está documentado que Ricardo Corazón de León tenía preferencia por los hombres, lo que no le imposibilitó en algún momento relacionarse con mujeres e incluso engendrar un hijo bastardo.
Esta predilección por Ricardo no impidió, sin embargo, que a la muerte de éste, Leonor saliera de su retiro para apoyar a su hijo Juan como rey de Inglaterra en detrimento de su nieto Arturo de Bretaña, hijo póstumo de Godofredo al que no conocía.
Su última gestión como mujer poderosa e influyente que fue, la realizó con ochenta años. Viajó a Castilla para escoger, de entre sus nietas, a la esposa del futuro rey de Francia. La elegida fue Blanca, hija de Leonor y de Alfonso VIII de Castilla. El esposo era Luis VIII, hijo de Felipe Augusto, habido del segundo matrimonio de Luis VII, el que fuera el primer esposo de Leonor.
Murió con ochenta y dos años de edad en la Abadía de Fontevrault y fue sepultada allí mismo junto a su esposo Enrique y su hijo Ricardo que es quien ocupa el puesto de honor junto a su madre.
No hay que hacer caso del estereotipo erótico que circuló a finales de la Edad Media en los que se decía que Leonor era la esencia de la lujuria y de la belleza hechicera. Estereotipo repetido a lo largo de la historia cuando una mujer destacaba por encima de los hombres.
Leonor de Aquitania fue una mujer con un poder enorme que utilizó para adquirir y mantener la independencia cultural y ser inspiradora de la renovación cultural del siglo XII. Fue reina dos veces y madre de tres reyes. Siempre buscó la forma de vivir la vida que quería y no la que le imponían.

Cronología:
1122: Leonor de Aquitania nace en Poitiers, hija primogénita de Guillermo X y de Aenor de Châtellerault.
1130: A la muerte de su hermano Guillermo, se convierte en heredera del ducado de Aquitania.
1137, 9 de abril: Muere Guillermo X, pasando Leonor a ser la nueva duquesa de Aquitania.
1137, 4 de julio: Contrae matrimonio con el heredero al trono de Francia, el futuro Luis VII.
1137: Luis VII sube al trono y con él Leonor.
1145: Nace María, futura condesa de Champaña.
1147: Luis VII y Leonor de Aquitania parten para la Segunda Cruzada, promovida por Bernardo de Claraval.
1148-49: Se relaciona íntimamente a Leonor de Aquitania con su tío Raimundo de Poitiers, romance que tendría lugar en Antioquía, ciudad de la que Raimundo era el Señor.
1151: Nace Alix, segunda hija del matrimonio y futura condesa de Blois.
1152, 21 de marzo: Luis VII y Leonor de Aquitania consiguen la anulación del matrimonio, basándose en la consanguinidad de los cónyuges.
1152, 18 de mayo: Se casa con el heredero al trono inglés, el futuro Enrique II.
1153-1166: Nacen los ocho hijos del matrimonio:
- Guillermo 1153-1156, conde de Poitiers, falleció siendo un niño.
- Enrique 1155-1183, duque de Normandía y conde de Anjou.
- Matilde 1156-1189, casada con Enrique el León, duque de Baviera, Sajonia y Brunswick.
- Ricardo 1157-1199, conocido como Ricardo Corazón de León, sucesor de Enrique II e hijo predilecto de Leonor de Aquitania.
- Godofredo 1158-1186, conde de Anjou y duque de Bretaña por su matrimonio.
- Leonor 1162-1214, casada don Alfonso VIII, rey de Castilla.
- Juana 1165-1199, casada primero con Guillermo II  El Bueno, rey de Sicilia, y luego con Raimundo VI, conde de Tolosa.
- Juan 1166-1216, sucesor de Ricardo Corazón de León, conocido como Juan Sin Tierra.
1165-1166: Leonor se entera de la infidelidad de su esposo con Rosamunda de Clifford y se traslada de nuevo a la corte de Aquitania, a Poitiers, junto a sus hijos.
1173: Leonor ayudó en la rebelión de tres de sus hijos (Enrique, Ricardo y Godofredo) contra su padre, el rey Enrique II.
1173-1189: Arresto de Leonor de Aquitania, acusada de conspiración, en Chinon y en Salisbury.
1189: Muerte de Enrique II y coronación de Ricardo como rey de Inglaterra.
1189-1194: Leonor ocupa la regencia durante el tiempo que Ricardo Corazón de León participó en la Tercera Cruzada.
1194: Tras la vuelta de Ricardo de la Tercera Cruzada, Leonor se retiró a la Abadía de Fontevrault.
1199: A la muerte de Ricardo Corazón de León, Leonor ayudó a su hijo Juan Sin Tierra a ocupar el trono de Inglaterra frente al otro pretendiente, Arturo de Bretaña.
1200: viaja a Castilla y escoge a su nieta Blanca  como esposa del futuro rey de Francia Luis VIII.
1204, 1 de abril (o 31 de marzo, depende de las fuentes): muere en la Abadía de Fontevrault, donde fue sepultada junto a su esposo Enrique y su hijo Ricardo.
Bibliografía:
“Ricardo Corazón de León, el rey caballero”, de Cristina Segura, publicado en la revista Historia de National Geographic, nº 10.
“Ricardo Corazón de León”, de José Luis Corral, publicado en la revista Historia de National Geographic, nº 82.
Lecturas recomendadas: “Las cortes del Amor” de Jean Plaidy, seudónimo de Victoria Holt.
 
Las imágenes de este artículo son del dominio público o tienen licencia Creative Commons.