domingo, 1 de septiembre de 2013

EL VISIR EN EL ANTIGUO EGIPTO.

Al hablar de visires, siempre nos viene a la cabeza la figura idealizada de los visires del imperio turco otomano que dominó el Mediterráneo oriental desde finales del siglo XIII hasta principios del siglo XX. Quizá por ello, la imagen que se tiene del visir del Antiguo Egipto se acerca más a esta figura turco otomana que a la realidad.
 
Una de las razones podría ser el propio origen de la palabra “visir”, que no es egipcio, sino árabe. En egipcio la denominación que aparece en los textos es TAty, denominación transliterada de los jeroglíficos y textos hieráticos que podría leerse más o menos como “chaty”.
La expresión original para designarlo era tAyty sAb TAty “tayty sab chaty”, que significa “el del velo (o el de la cortina), alto dignatario (podría ser magistrado de la administración de justicia), visir”. Más adelante, los egipcios, que eran bastante dados a abreviar expresiones a la hora de escribir, la reducirían a “chaty”, denominación que aparecerá a partir de ahora.
Empezaremos por saber quién era y qué papel desempeñaba el chaty en la administración egipcia.
Hablar de la administración egipcia es hablar de un sistema complejo y muy bien organizado. Sistema que nunca dejó de funcionar, ni siquiera en los períodos llamados “intermedios” durante los cuales reyes extranjeros gobernaron el país. Existían muchos grados de funcionarios: desde los simples escribas copistas de documentos hasta los altos funcionarios que ejercían cargos similares a los actuales ministros. A la cabeza de todos ellos estaba el chaty, figura que siempre existió en Egipto tal y como muestran los documentos hallados.
Tanto es así que la figura del visir ya existía en la Dinastía I, en la época denominada tinita, en el III milenio a.C. y que abarca las Dinastías I y II (3065-2686 a.C.). De hecho, aparece en la Paleta de Narmer (o Nemes), rey que se considera el unificador del Alto y Bajo Egipto, el primer Rey de las Dos Tierras, fundador de la Dinastía I.
En la Paleta de Narmer se observa que junto al rey aparece un personaje de menor tamaño sobre el que está escrita la palabra Tt.
También aparece en la Maza de Narmer, en la escena de la procesión ceremonial, la palabra T junto al mismo personaje que en la Paleta. Ambas palabras podrían referirse al TAty, chaty, en una escritura en lengua egipcia antigua. Es importante recordar, a este respecto, que todas las lenguas evolucionan y que la egipcia nació hacia el año 3000 a.C. y dejó de usarse en el año 394 d.C.
Las funciones del chaty, así como la elección del cargo, pasaron por muchas etapas dentro de Egipto, tantas como dinastías e imperios. Pero la función que siempre mantuvo a lo largo del tiempo fue la de “Administrador de la Justicia”, de la mAat, Maat, aspecto importantísimo y fundamental dentro de la organización egipcia. Como tal, impartía justicia y nombraba a los magistrados.
El cargo de chaty era el de mayor jerarquía en el antiguo Egipto; se reunía con el rey varias veces al día para mantenerlo puntualmente informado de todo lo que acontecía en sus dominios. El monarca delegaba en él funciones de gobierno tales como la representación en cuestiones de dirección y administración civil y en todo lo concerniente a la administración de los dominios reales. Esta última función comprendía la administración de la residencia real, la elección del emplazamiento de la tumba real y la construcción de la misma. Otra de las funciones importantes del chaty era la de gobernar el país durante los 70 días de luto que sucedían a la muerte del rey; era también el que se ocupaba de supervisar el banquete funerario y el acompañamiento musical. Y, por último, era el que tenía el poder de nombrar, efectivamente, al heredero del rey.
En el Reino Antiguo (2686-2173 a.C), todos los funcionarios de alto rango eran educados en la corte y vivían en la residencia real. El cargo de chaty, al igual que el del monarca, podría haber sido un cargo hereditario, de padres a hijos, hecho que se deduce de los enterramientos de chatyw (plural de chaty) de la Dinastía VI hallados en Abidos y en Saqqara.
Por ejemplo, el de Weni el Mayor, chaty de Pepi II, que fue el primero que se enterró en Abidos y de su hijo Idi, también chaty. De Nebet, primera mujer chaty de Abidos, enterrada en Saqqara y de su hijo Dyan, también chaty de Abidos. Estos enterramientos se producían en espectaculares mastabas, entre las que destaca la del chaty Mereruka, de la época de Teti, en la que se ve escrito que era “Supervisor de las dos casas de la plata, supervisor de las seis grandes cortes, supervisor de los escritos del rey, supervisor de los dos graneros, supervisor de todas las obras del rey, el del velo, magistrado y visir”. Esta acumulación de títulos no significa que los ejerciera todos a la vez, sino que los pudo haber ejercido en épocas sucesivas, aunque en las tumbas aparecían escritos todos y cada uno de ellos.
Durante el Reino Antiguo el chaty acumulaba las funciones de Alcalde de la capital Tebas, Administrador de la justicia, Supervisor de la residencia real y Supervisor de los ejércitos.
La situación política durante el Primer Período Intermedio (2173-2040 a.C.) es poco conocida todavía, si bien se sabe que se produjo una descentralización del estado, con dos reinos: el del Alto Egipto, al sur, con capital en Tebas; y el del Bajo Egipto, al norte, con capital en Heracleópolis (deja de ser Menfis). La Dinastía VIII es una continuación de lo acontecido en el Reino Antiguo: existe la figura del chaty y los cargos son hereditarios, siempre con la aprobación del rey.
Durante el Reino Medio (2040-1786 a.C.) se vuelve al centralismo territorial, se unifica el país. Senuseret III (Sesostris III) impone un sistema de distritos o nomos (sepat en egipcio) con oficinas territoriales dirigidas por un wHmw (leído “uhmu”), un heraldo o registrador legal (nomarca). El chaty reside en la capital, pero los heraldos son los que tienen cierto poder en los distritos. En estas circunstancias, aparecen títulos administrativos para funcionarios que ejercen su trabajo en los diferentes distritos, no en la corte. Son títulos otorgados por el rey, entre ellos nomarcas o funcionarios de alto rango. También los templos tienen poder dentro de la administración, sobre todo en aquellos lugares en los que no había poder civil establecido. Los nomos importantes crean pequeñas cortes, que se enriquecen de forma espectacular, surgiendo verdaderas dinastías de nobles provinciales; son los nomos del Egipto Medio, en concreto Asiut y Meir.
Tras la guerra con los hicsos (entrando ya en el Segundo Período Intermedio, 1786-1552 a.C.), se produce una reforma de la administración que supone, en primer lugar, la creación de un ejército permanente. Hasta entonces, en Egipto no había ejército, sino que se creaban una serie de “expediciones” para ir a la guerra. Con la creación de este ejército permanente, aparece la figura del Comandante de los ejércitos, el imy-r mSa wr, “imy-er mesha wer”. También aparecen otros cargos, como el de alcalde de la Ciudad del Sur, Tebas, que ya no recae sobre el chaty; éste se ve obligado a ceder la administración de la capital a otro funcionario. Esto hace que el chaty pierda poder y ya no sea el segundo hombre, tras el rey, porque tras el monarca estarían el propio chaty, el comandante de los ejércitos y el alcalde de Tebas. Restando únicamente al chaty las funciones de la Administración de la justicia y la Supervisión de la residencia real.
Durante la Dinastía XVIII, que es la que inicia el Reino Nuevo (1552-1069 a.C.), se registra una mayor permeabilidad entre los diferentes grupos sociales. Ya no son solamente los nobles los que acceden a los altos cargos de la administración sino que aparecen algunos personajes que ascendieron por méritos propios. El cargo de chaty se desdobla en el país de las Dos Tierras: existe un visirato al sur, en el Alto Egipto, con capital en Tebas; y un visirato al norte, en el Bajo Egipto, con capital en Menfis. Sin embargo, el monarca otorga mayor poder al chaty, que obtiene atribuciones comparables con las de los actuales primeros ministros.
Considerado el mejor cargo de Egipto, el chaty se convirtió en un puesto muy lucrativo durante la Dinastía XVIII. Muchos de quienes lo ocuparon fueron favorecidos por sus señores, como Amenemopet, visir del faraón Amenhotep II, y su hermano Sennefer, alcalde de Tebas, que se convirtieron en hombres extremadamente ricos gracias a las atenciones reales. Sennefer fue un alto cargo y es conocido en la actualidad por la excepcional tumba en la que se enterró, a la que se hace una pequeña referencia en este mismo blog en el siguiente enlace:
El chaty era designado para el cargo tras una larga carrera administrativa, que empezaba pasando los veintitantos años, por lo que eran mayores al llegar a este puesto. La avanzada edad transmitía sabiduría y justicia del representante de la Maat ante el pueblo. Era una figura querida por el pueblo, incluso recibía ofrendas en sus tumbas; era él quien los defendía ante los abusos de los funcionarios corruptos, abusivos, etc. Era el defensor del pueblo. En las tumbas de Kagemmni y Ptahhotep (ambos de la Dinastía VI) han aparecido muestras de ofrendas humildes y gente enterrada a su alrededor.
Todo chaty accedía al cargo en una gran ceremonia durante la cual el faraón le daba instrucciones y recomendaciones que no convenía olvidar. Es en este momento cuando empiezan a aparecer una serie de textos muy interesantes en las tumbas de los chatyw, entre las que destaca la de Rehmire, que extiende en su biografía todo el texto del nombramiento, con la gente aclamándole, etc., además de incorporar todas las obligaciones propias de su cargo. Dice de sí mismo que era “noble, el segundo tras el rey”; o que era “el supervisor de los supervisores, el hombre de los secretos, que penetra en los santuarios”. Estos textos pasarían a conocerse como “La investidura del visir”.
Otro ejemplo es el de User, chaty de Hatshepsut y de Tutmosis III, Dinastía XVIII, que caricaturiza las enseñanzas de Ptahhotep y es él quien va al rey a decirle que cambie de chaty. Las enseñanzas de Ptahhotep son obras sapienciales que dan consejos de ética profesional, como el comedimiento (tenían obsesión por este tema) o no enriquecerse con el cargo.
Hubo ocasiones en la historia del Antiguo Egipto en que el chaty acabó accediendo al trono de las Dos Tierras. Tal fue el caso de Ay, considerado padre de la reina Nefertiti, que fue chaty de Tutankhamon y se convirtió en soberano tras la muerte de este joven rey. Otro caso conocido es el del chaty Paramesu, que sucedió a Horemheb con el nombre de Ramsés I y se convirtió en el fundador de la Dinastía XIX.
En esta Dinastía XIX, es conocido Paser, chaty de Seti I y de Ramsés II. Precisamente este personaje es el protagonista de la trilogía “El Juez de Egipto”, escrita por el egiptólogo francés Christian Jacq, en la que Paser (C. Jacq lo escribe Pazair, puesto que es francés) se ve involucrado en una conspiración para acabar con Ramsés II. Son tres libros: ”La pirámide asesinada”, “La justicia del visir” y “La ley del desierto” en los que el autor nos describe con todo detalle cómo un escriba funcionario llega a visir y las atribuciones que va adquiriendo a lo largo de los años.
La imagen muestra un precioso pectoral con el nombre del visir Paser, descubierto en el Serapeum de Saqqara por Auguste Mariette.
Es una novela, no hay que olvidarlo, pero os la recomiendo. Yo la leí hará unos dieciséis años y sigo con la sensación de que es una excelente recreación de la época de esplendor de Kemet.
 
 
 
 
Bibliografía:
Seminario “Los visires del Antiguo Egipto”, impartido por José María de Diego en la Escuela de Lenguas Bíblicas y Orientales de la Facultad de Teología de Valencia, febrero de 2011.
Artículo “La corte de un faraón”, de Elisa Castel para la revista Historia de National Geographic, nº 38.
Artículo “A la sombra del faraón: la jornada de un visir egipcio”, de José Miguel Parra para la revista Historia de National Geographic, nº 90.
Egyptian Grammar, de Sir Alan Gardiner.
Diccionario Conciso de Jeroglíficos de Egipcio Medio, de Raimond O. Faulkner.
Las imágenes mostradas tienen licencia Creative Commons o Wikimedia Commons.
Lecturas recomendadas:
Trilogía de novelas “El Juez de Egipto”, de Christian Jacq.
 

 

5 comentarios:

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  2. gracias a esta pagina entendi lo que es visir siempre quise saberlo

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    1. Me alegro haberte ayudado. Gracias por tu comentario

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  3. Yo busqué información luego de leer justamente la triología, que atinado Bloc!!! Gracias

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  4. En la serie televisiva de Los diez mandamientos, en un momento hablan del visir, y yo digo no, en esa cultura no había visires, eso es árabe. Gracias por ayudarme A SABER MÁS.

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