domingo, 14 de julio de 2013

EL JARDÍN DE SENNEFER

Si hay algo que caracteriza a los jardines del Egipto Antiguo es la geometría, característica predominante, en realidad, en todas las construcciones religiosas y civiles de esta cultura antigua a lo largo de sus 5.000 años de historia.
Uno de los ejemplos más conocidos de jardines es el JARDÍN DE SENNEFER, representado en una pintura mural localizada en la Tumba de Sennefer. 
Empezaremos recordando, brevemente, quién era este personaje. Sennefer, cuya transliteración del jeroglífico es Sn-nfr, vivió aproximadamente entre 1427 y 1400 a.C. Fue haty-a (alcalde) de Waset (Tebas) durante el reinado de Amenhotep II (conocido también como Amenofis II), uno de los reyes de la XVIII dinastía del Reino Nuevo. Uno de los títulos que ostentaba este noble tebano era el de "Supervisor de los graneros, campos, jardines y ganado de Amón", siendo uno de los favoritos del rey que, incluso, le permitió colocar una doble estatua de sí mismo y de su esposa en el templo de Karnak. 
Sennefer hizo construir su tumba en la necrópolis tebana, en la orilla oeste del Nilo, frente a Luxor, en el actual Sheikh Abd el-Qurna. La tumba se denomina en el ámbito egiptológico TT 96 (TT indica Tumba Tebana) y es conocida como la "Tumba de las viñas" o la "Tumba de los viñedos" por la amplia decoración de los techos, realizada con pinturas murales de parras y racimos de uvas.
En cuanto al Jardín de Sennefer, éste es una representación ideal, casi con seguridad no realmente ejecutado, de la imagen que tenían los egipcios de un jardín perfecto: un bello lugar donde gozar de un apacible descanso.
La planta es un cuadrado perfecto, con un claro eje de simetría longitudinal que la divide en dos partes iguales, eje sobre el cual se sitúan la puerta y la edificación principales.
La parcela se encuentra delimitada perimetralmente por muros altos y festoneados, a lo largo de los cuales hay plantados, de forma alternativa, sicomoros y palmeras. 

Jardín de Sennefer. Autora: Carmen Lacasa
Se penetra al recinto por una puerta monumental (nº1 en la imagen), a la que se llega subiendo por una rampa con dos escaleras laterales; el acceso desde el exterior debía producirse seguramente a través de algún canal navegable del río Nilo. También hay en esta fachada dos accesos más, representados por dos puertas bajas.
El centro del jardín está ocupado por cuatro hileras de parras (nº5 en la imagen), dispuestas sobre una estructura rectilínea, un entramado de madera a modo de pérgola sobre el que se desarrollan los racimos de uvas, necesarios para la elaboración del vino, al que solo tenían acceso las clases altas.
A ambos lados del eje longitudinal se sitúan, de forma simétrica, cuatro estanques (nº2 en la imagen) de planta rectangular; estos estanques están rodeados de plantaciones vegetales tales como sicomoros, palmeras y papiros, siguiendo un orden perfectamente geométrico. Sobre la superficie de los estanques se observan flores acuáticas (lotos) y aves. Entre los estanques de cada uno de los lados se sitúa lo que parece una plantación de árboles frutales.
Todo el espacio interior del jardín se dispone en rectángulos y avenidas que subrayan el carácter ortogonal de la traza básica. De hecho, todos los recintos interiores se encuentran delimitados con muros, como si fueran pequeños jardines dentro del esquema general.
La vivienda principal (nº4 en la imagen) se encuentra al fondo de la parcela y se accede a ella a través de tres puertas que dan al entramado de parras, espacio que la vincula a la puerta principal. Se trata de una construcción relativamente pequeña con respecto al jardín, lo que indicaría la importancia que tenían los espacios abiertos para los egipcios.
Al fondo, a ambos lados de la casa y junto a los estanques, se encuentran dos pequeñas construcciones a modo de quioscos o templetes de madera (nº3 en la imagen), lugares seguramente escogidos para disfrutar de los ratos de ocio de los habitantes.
En definitiva, se trata de un espacio en el que se combina la belleza de un jardín con la productividad de un huerto. Un jardín donde destaca la geometría espacial, el ritmo y la compartimentación de espacios; donde se integra la naturaleza (agua, vegetación, fauna) con la arquitectura (casa, quioscos, muretes).  

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