sábado, 23 de noviembre de 2013

TAMARA DE LEMPICKA

“Tamara de Lempicka es una artista tal, una mujer cuyas pinturas son fácilmente identificables aún por los que raras veces ponen el pie en galerías de arte”.
Me ha parecido adecuado empezar la entrada de Tamara de Lempicka, he de decir que es uno de mis artistas favoritos, con esta frase de Laura Claridge en su publicación “Tamara de Lempicka: A Life of Deco and Decadence”.
Tamara de Lempicka pintando en su estudio
Empezaremos con unos breves apuntes biográficos.
Tamara de Lempicka nació en Rusia, en el seno de una familia acaudalada, de padre ruso y madre polaca. Frecuentemente se dice que fue polaca, pero no es así. Su nombre era Maria Gorska. Descubrió su pasión por el arte en un viaje a Italia con su abuela en 1911, es decir, a los trece años.  
A los dieciocho años, en 1916, se casó con el abogado polaco Tadeusz Lempicki, de quien tomó el apellido y vivió en San Petersburgo. Tras la revolución rusa de octubre se trasladaron en 1923 a París, donde tomó clases con André Lhote.
Su arte inicial se decanta claramente por el Art Déco, exponiendo en varias galerías parisinas y en la primera exposición de Art Déco de París.
Al divorciarse de su primer marido (en 1929) y conocer al barón húngaro Raoul Kuffner de Dioszegh, coleccionista de su obra, se traslada a vivir a Estados Unidos, donde se hace famosa entre la burguesía neoyorquina y expone en varias galerías estadounidenses y europeas, viviendo tanto en Los Ángeles como en Nueva York.
Su estilo es Art Déco hasta 1960, cuando lo cambia por el abstraccionismo, poco antes de la muerte de su segundo marido en 1961.
Tamara de Lempicka fallece en Cuernavaca (México) el 18 de marzo de 1980, a los ochenta y dos años de edad y el escultor mexicano Víctor Manuel Contreras arrojó sus cenizas en el cráter del volcán Popocatépetl.
Woman with a Guitar
En cuanto a su obra, diremos que su pintura pertenece claramente al movimiento Art Déco. ¿Y qué conocemos por Art Déco?
El término “Art Déco” se acuñó en la retrospectiva titulada “Les Années 25” llevada a cabo en París en el Musée des Arts Décoratifs (Museo de Artes Decorativas) en el año 1966, por lo que el término es un apócope de la palabra francesa décoratif. Fue un movimiento de diseño popular entre 1920 y 1939, extendiéndose incluso hasta los años cincuenta del pasado siglo XX. Engloba toda una serie de artes decorativas tales como arquitectura, diseño interior, diseño gráfico e industrial, artes visuales, moda pintura, grabado, escultura y cinematografía.
El origen está en la Exposición Universal de París de 1900, tras la cual varis artistas franceses formaron un colectivo formal dedicado a las artes decorativas de vanguardia. Entre ellos estaba Hector Guimard, autor de las famosas entradas del metro parisino.
Es un movimiento que engloba muchos y diversos estilos de principios del siglo XX, inspirándose en las primeras vanguardias que surgieron en el período llamado “entre guerras”: constructivismo, cubismo, futurismo, art nouveau e incluso el racionalismo de la escuela Bauhaus.
Todo ello aunado con los progresivos descubrimientos arqueológicos en el Antiguo Egipto (recordemos que la famosa tumba intacta del rey Tutankhamon se descubrió el 4 de noviembre de 1922, en pleno auge de este movimiento) que dejaron huella en lo referente a líneas duras y formas sólidas, colores y composiciones artísticas.
Este estilo utilizaba formas fraccionadas, cristalinas, con bloques cubistas, rectángulos y formas fraccionadas. Los colores se distribuyen en trapezoides, se facetan; las formas se geometrizan. Los materiales empleados en todos los ámbitos que abarca son aluminio, acero inoxidable, laca, madera, piel de tiburón y piel de cebra. Estos patrones se emplean tanto en zapatos como en rascacielos como el Edificio Chrysler.
Haciendo un poco de patria, he de decir que Valencia tiene una gran muestra de edificios Art Déco, realizado en el período de bonanza económica de entre gueras, el que España permaneció neutral. Entre los edificios que destacan tenemos el Balneario de Las Arenas (hoy convertido en hotel), el edificio de Rectorado de la Universitat de València, los cines Rialto (rehabilitados por la arquitecta Cristina Grau, una de mis profesoras de Proyectos en la Escuela de Arquitectura, ya fallecida, edificio que actualmente es la Filmoteca de la Generalitat Valenciana) y el edificio de los cines Capitol (una obra maestra en ladrillo caravista, convertido en edificio de oficinas).

Obra de Tamara de Lempicka
La obra de Tamara de Lempicka se centra fundamentalmente en retratos femeninos; apenas hay cuadros de hombres, aunque pintaba desnudos de ambos sexos. Sus mujeres son etéreas, sus ropajes flotantes y sus dedos largos. No son mujeres estilizadas, son más bien corpulentas, influenciada claramente por Botticelli. Su pincelada es pulida, con marcados contrastes de luces y sombras. Además de Botticelli, su pintura está influenciada por el retrato manierista y el cubismo, sin llegar al arte abstracto. Más bien es una fusión de estilos antiguos para representar temas actuales, con figuras que visten ropas y lucen peinados de última moda.
Salvando todas las distancias, naturalmente, su retrato de “Blue woman with a guitar” podría ser la versión Déco de la Gioconda de da Vinci: la mujer en primer plano, el paisaje al fondo.
Su predilección por las mujeres (era abiertamente bisexual), los automóviles elegantes y las modernas metrópolis no solo proveyeron los motivos de sus pinturas, sino también influenciaron su estilo artístico. Junto con su carrera como artista, Tamara de Lempicka fue la pionera de una nueva imagen de la mujer, cambiando aspectos de feminidad y masculinidad.
Young Lady with Gloves, 1930
Retrató a personas relacionadas con la burguesía artística de París y Nueva York, como por ejemplo al marqués de Afflito, en su “Portrait of the Marquis d’Afflito” de 1925.  
Portrait of the Marquis d'Afflito, 1925
Fue una pintora ignorada en Estados Unidos, donde vivía, durante muchos tiempo. Mientras el mundo artístico se movía hacia el arte figurativo, ella seguía con sus pinturas “anacrónicas”, sin seguir los trabajos abstractos de de Kooning o Pollock, pasando muchos años en una especie de exilio artístico.
Idyll, 1931
Sin embargo, es una artista que debe tenerse en cuenta por su gran virtuosismo técnico, su deuda con el estilo del Quattrocento, sus de retratos y autorretratos, su vocabulario geométrico instruido por el cubismo y su representación de la mujer moderna.
De Lempicka fue una mujer cuyo trabajo no podía separarse de su vida, una mujer cuya visión de sí misma fue inseparable de sus pinturas. Redefinió lo que debía significar se una mujer y una artista y sus originales pinturas son su legado.

Y para finalizar una frase de la misma Tamara de Lempicka:
“Cada uno de mis cuadros es un autorretrato”.
Bibliografía:
Claridge, Laura: “Tamara de Lempicka: A Life of Deco and Decadence”
Néret, Gilles: “De Lempicka”
Obra completa en:
Sobre el art déco:
 

 

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